viernes, 14 de febrero de 2014

¿Funciona la homeopatía con los bebés?

La gente que sabe que la utilizamos con Mario me pregunta y la verdad es que tengo que decir que creo que sí. El primer invierno de Mario, cuando comenzó la guardería, fue horrible, se puso malo cada dos semanas como un reloj. Y cogió de todo.

Obviamente sus defensas se han fortalecido, pero el segundo y el tercer invierno están siendo mucho más tranquilos y eso lo achacamos también a la homeopatía. Combinada con la "medicación tradicional" siempre que la hemos necesitado, claro. Pero tengo que decir, que desde que estamos con la homeopatía sólo hemos necesitado antibiótico en colirio y en pomada para cosas muy concretas. Desde mi punto de vista lo mejor es encontrar un pediatra sin prejuicios que te prescriba de todo y que se preocupe tanto de la prevención como del tratamiento cuando ya están malitos. Y del seguimiento posterior, porque cuando han estado malos, muchas veces vuelven a caer enseguida y eso se puede tratar de evitar.

¿Qué tipo de homepatía tenemos en nuestro botiquín de casa? Pues la que le refuerza las defensas (tipo Oscillococinum, Invergriphi o Munostim, toda en bolitas o pastillas que le disolvemos en agua), con la que tenemos un tratamiento de base durante todo el invierno que reforzamos en cuanto notamos que empieza a ponerse malo. Si alguna de estas cosas lleva belladona, mejor que mejor, porque ayuda con la febrícula y evita abusar de antitérmicos cuando sólo tienen unas decimillas. Y también está la que utilizamos en nebulizador, aerosoles o spray sublingual para tratarle los mocos y la congestión y evitar/minimizar las laringitis que tanta guerra le dan, sobre todo cuanto está con dientes (tipo Euphorbium, Mucosa compositum o Echinacea). 

Aparte de estas cosas, un jarabe para la tos (tipo Homeotox, Stodal o ExpectoDhu) y las variantes de aceites y cremas de caléndula para tratar todo lo que tenga que ver con la piel. Es una pena que la homeopatía salga más cara que otro tipo de tratamientos (tienes que pagar la consulta y los productos). Pero como es salud, y vemos a Mario tan bien, a nosotros nos está compensando. ¿Qué opináis vosotras, habéis probado algo?


miércoles, 12 de febrero de 2014

Discusiones filosóficas (V)

Mirándose fijamente en un espejo: "Mamita, ¿tus ojos no son como los míos? Están diferentes" "No, mi vida, ¿no te habías dado cuenta? Los tuyos son azules y los míos son marrones" "¿Y los de papito?" "Los suyos son verdes" "Y, ¿quién se los ha pintado?" "Nadie, cada uno nacemos con los ojos de un color diferente" bueno, pues ahora se pasa todos los días un rato mirándose sus ojos en un espejo y mirándome los míos de bien cerquita para que no se le pase ningún detalle. E intentando pillarme en el baño cuando me los estoy "pintando" para tenerlos de un color diferente que el suyo....

miércoles, 5 de febrero de 2014

Al Museo de Ciencias Naturales con Lisa

Después de varios fines de semana limpiando la casa y sacando cosas de las cajas, este pasado ha sido el primero que nos hemos tomado "libre". Y no ha diluviado ni nevado, así que hemos podido airearnos un poco por fin. Además nos tocaba Lisa otra vez, la muñeca de la clase de Mario y que se turnan para sacarla cada fin de semana e ir haciéndole un cuaderno de viaje con sus experiencias.

Mario estaba muy ilusionado, el viernes por la tarde le enseñó a Lisa su casa nueva y todos sus juguetes. La peinó, la puso cómoda, le dio la cena y tuvimos que prepararle una camita al lado de la suya... Se pone tan tierno que nos morimos de la risa con él. Vimos un capítulo de Caillou en el que va al museo de Ciencias Naturales, así que le propusimos llevar a Lisa al día siguiente.

Y la verdad es que fue todo un acierto, hacía tiempo que no le veía tan emocionado. Obviamente, ver una exposición o un museo con un niño tan pequeño no tiene nada que ver con hacerlo sin él. Ya habíamos ido a exposiciones de arte pero todavía no a otro tipo de museos. El recorrido tiene que ser rápido (una hora más o menos) y deteniéndose en las cosas que pueda entender y que le gusten, proponiéndole actividades que vayan más allá de la observación pasiva.

Por ejemplo, a Mario los minerales como que no le interesaron mucho. Pero la parte de biodiversidad con todos los animales y la de la Prehistoria y los dinosaurios le gustaron mucho. Volveremos, porque ya es capaz de disfrutarlo mucho y le ha encantado.

Después fuimos a tomar el aperitivo y el resto del fin de semana; paseos, buena comida y descanso. Tanto Mario como Lisa lo han pasado muy bien, y así lo hemos documentado en el cuaderno de viaje con fotos de dinosaurios, canapés de salmón y mini-cocineros haciendo magdalenas caseras...

viernes, 31 de enero de 2014

Heridas en la nariz

La mudanza nos ha coincidido con estos días de tanto frío, y entre la la falta de descanso y el frío que hemos pasado hasta caldear la casa, todos hemos terminado malos. No ha sido nada, un catarro que nos hemos turnado, pero a Mario los mocos/babas ácidos de los tres días de catarro (sigue con las dichosas muelas) sumados al viento frío de la calle le han destrozado la piel de la cara. 

El pobre se ha pasado casi una semana con la piel de la cara (mofletes y alrededores de boca y nariz) encendidos. Todo le molestaba, todo le picaba y todo le escocía. Ya nos había pasado antes, aunque quizás no tanto. Y lo arreglamos con la crema que mejor nos ha ido siempre para estas cosas, la facial de caléndula de Weleda. A diestro y siniestro. Y evitando el agua en todo lo posible (cosa que no sabían en el cole, así que al pobre le amargaron una mañana limpiándole con agua cada dos por tres...) y con mucho cariño.

Poco a poco le fuimos curando toda la cara, pero en la entrada de la nariz se le acabó haciendo herida. Y como diría él "la líamos". Entre los mocos, limpiar los mocos, y sus rascadas (qué bruto es); imposible que le cicatrizara. Y al final se le han empeorado las heridas y se le han puesto con un aspecto horrible, infectadas, vamos. 

En este caso la solución ha sido una pomada con cicatrizante y antibiótico, tres veces al día durante una semana. Estamos en el tercer día y ya se nota mucho la diferencia, menos mal. Eso sí, con mucha pedagogía de "no te arranques las costras", porque alguna mañana nos lo hemos encontrado todo llenito de sangre. Poco a poco, qué cosas les pasan a los pobres...

viernes, 24 de enero de 2014

Al cine

Hace tiempo que teníamos ganas de llevar a Mario al cine (a nosotros nos encanta) y estas vacaciones de Navidad nos decidimos.

¿Que no echaba para atrás? Que se asustará con la oscuridad y el volumen o que la película se le hiciera pesada o larga y quisiera hablar y moverse. En casa cada vez aguanta más las pelis de dibujos animados que le gustan, pero que se pueda ver de un tirón, todavía hay muy pocas.

Al final escogimos Frozen, a Mario le gustan mucho las pelis de Disney, le gustan las aventuras y las canciones y no era excesivamente larga. Por la mañana vimos el trailer con él en casa, nos dijo que le gustaba; le enseñamos un vídeo de una sala de cine, nos dijo que sí que le apetecía y compramos juntos las entradas por Internet para las 16.30 (más tarde ya le iba a entrar sueño, que se levantaba a las ocho de la mañana para jugar y obviamente, no dormía siesta, algo que olvidamos a los 18 meses....).

Fuimos los tres juntos, muy emocionados, compramos un poco de agua, buscamos nuestra butaca y comenzó la magia. Estuvo todo el tiempo sentado en su sitio, entre su padre y yo, con la boca abierta, cogido de mi mano y comentando todo lo que veía, pero bajito para no molestar (aunque la verdad, había poca gente y estábamos muy tranquilos). Pidió pis una vez, pero como habíamos cogido pasillo, salimos y volvimos fácil.

Y todo fue perfecto hasta el clímax de la peli, en el que se puso muy nervioso con un monstruo de hielo y las dificultades de las protagonistas, que lo estaban pasando mu mal. Como nos pidió ir a casa bastante nervioso, nos fuimos cuando quedaban diez minutos para el final. Preguntó cómo terminaba, nos inventamos un final feliz para él (que no creo que diste mucho del real...) y tan contento. De vez en cuando hablamos de volver, así que cuando veamos una peli adecuada para él y el presupuesto lo permita, lo haremos, se nota que le apetece. Qué bien lo pasamos! Y por cierto, hacía siglos que no veía dibujos animados en el cine, pero esta película me pareció preciosa, bien hecha y muy entretenida, como un musical en dibujos.

miércoles, 22 de enero de 2014

Discusiones filosóficas (IV)

Una tarde de mal tiempo que estábamos en casa Mario y yo se me ocurrió ponerle el vídeo de nuestra boda. Se quedó hipnotizado, comentando lo guapos que estábamos papá y yo, y viendo a toda nuestra familia y amigos, la música, etc. Ya casi al final, me pregunta todo sorprendido "Mamá, ¿y yo dónde estoy? ¿cuándo salgo?" Y yo le digo "Mario, tú todavía no habías nacido, por eso no estás, llegaste después" Se queda pensando y me suelta "Noooooo, mamá, eso no puede ser, yo SIEMPRE estoy".

Navidades de verdad, las primeras

Este año Mario ha disfrutado por primera vez de toda una experiencia navideña, casi un mes de ilusión y diversión. Qué bien lo hemos pasado!

Comenzamos preparando todo en el puente de Diciembre, haciendo adornos y decorando la casa, explicándole el belén y el árbol de navidad. Y escribiendo la carta a los Reyes Magos. Yo se la escribí con lo que me dictaba y él coloreó un dibujo con los Reyes. Pidió una bicicleta con ruedines y un casco. Y que vinieran la noche de Nochebuena (tradición familiar, los reyes pero por adelantado) para tener todas las vacaciones para jugar. Y si traían alguna sorpresa, pues claro, sería bien recibida.

A partir de el puente introdujimos poco a poco algún dulce, los villancicos y preparamos su disfraz de rey mago (de Gaspar, como su abuelo paterno) para la fiesta de la guardería, en la que se lo pasó genial. Sobre todo sabiendo que todos teníamos vacaciones escolares justo después porque nos debían días en nuestros respectivos trabajos.

El resto de las Navidades han sido muy ajetreadas, entre virus totales y la puesta a punto de nuestra casa nueva, en la que ya estamos viviendo. Pero Mario ha disfrutado mucho en casa (qué mal tiempo ha hecho ¿verdad?), sin poder estrenar su bici apenas, pero jugando con las sorpresitas que los Reyes le trajeron para completar. Porque este año ha sido un niño muy bueno. Todas las mañanas se levantaba corriendo para ver si sus regalos seguían en casa, yo creo que los primeros días el pobre pensaba que estaban allí en préstamo. Nunca le había visto jugar tanto, ni solo ni acompañado, es lo que ha hecho todo el tiempo, sin separarse de alguno de sus juguetes nuevos (en las comidas, en el baño, ejem). Qué bien, parece que los Reyes acertaron (otro día os cuento para que cojáis ideas, aunque de todas formas, Mario es fácil para los regalos, todo le encanta y con todo juega y se divierte). Estamos esperando a que mejore un poco el tiempo para darle a la bici un estreno en condiciones, que tenemos muchas ganas.

Las celebraciones han sido sencillas pero divertidas. Las cenas de Nochebuena y Nochevieja en casa, porque Mario todavía no aguanta mucho despierto. Le bañábamos y poníamos el pijama como siempre, y a las 21.00 (solo media hora más tarde de lo normal, es su tope ahora mismo) empezábamos todos juntos a cenar. Le ha encantado ver la mesa bonita, con velas y bien puesta, Cuando él pedía acostarse, le metíamos en su camita y nosotros ya terminábamos tranquilamente. Obviamente, él tuvo su versión de las uvas por la tarde el día 31 (con un vídeo de las del año pasado....). Pero lo que más ha disfrutado han sido las comidas. Sobre todo el mazapán, el jamón y los langostinos, se ha chupado los dedos. 

Lo que hemos aplazado de momento ha sido la cabalgata. Mucho frío y mucho follón, nos parce todavía pequeño para meterle en tanto lío, así que el día 5 nos juntamos tranquilamente con unos amigos a comer el roscón calentitos. Menos Mario, que no se animó a probarlo porque la nata no le emociona mucho.

Bueno, que aunque ya quedan lejos y han sido un poco raras y cansadas, han sido unas vacaciones estupendas en las que Mario ya ha sido consciente de todos los momentos especiales y que ha disfrutado al 100%. Y nosotros con él, claro. El año que viene, más y mejor.


Desaparecidos....

Por la salud de madreprimeriza (mala, se entiende...), las ajetreadas vacaciones (aunque sea un contrasentido), la compra de un piso y la mudanza, el trabajo. Pero ya estamos de vuelta, primero con algunas entradas que tenía en borrador, y luego ya para poneros al día. Poco a poco!
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