sábado, 30 de abril de 2011

El maravilloso mundo de los pañales

Cuando Mario iba a nacer compramos dos tipos de pañales: los caros (Dodot) y los baratos (de marca blanca). Los califico así porque los primeros cuestan casi el doble que los segundos. Y cuando trajimos a Mario a casa, probamos. Y decidimos no ahorrar en pañales. ¿Por qué? Pues porque se nota mucho la diferencia, no es por ahcer propaganda, pero la verdad, es que los de Dodot son mucho más suaves, agradables y blanditos, se adaptan mejor al cuerpo del niño, absorben mucho más, etc. Ni punto de comparación. Así que en esto, nos hemos resignado, es un presupuesto, pero nos compensa. No tiene rozaduras por ningún sitio, nunca está mojadito ni se le ha "escapado" nada, transpira. Además con los Dodot nos podemos permitir saltarnos algún cambio en las tomas nocturnas para no espabilar a Mario, con los otros sería imposible, habría que cambiarle el pañal siempre.
Hasta las 6 semanas más o menos hemos usado los Sensitive (la talla 1). Al principio le doblábamos el pañal por delante para que se le aireara el cordón, luego ya se lo pudimos poner bien.
Luego hemos pasado los de talla 2 (estos paquetes ya traen más pañales y se nota el ahorro, los de talla 1 son los que salen más caros y además los primeros días se gastan más pañales), y por el ritmo que lleva Mario con el peso, no tardaremos mucho en pasar a los de talla 3, que hemos visto que ya no son Sensitive, son Activity o Etapas. 
No conviene que el pañal quede grande porque se sale todo, pero tampoco que le quede ajustado, obviamente, porque el peque está incómodo y es más fácil que el pañal le haga rozadura por algún sitio. Así que lo mejor es quedarse más o menos en el centro de las horquillas de peso.
Y una última cosa acerca del tema: nosotros tiramos directamente los pañales a la basura, pero eso sí, la basura hay que sacarla todos los días, porque si no el tufillo asusta.

jueves, 28 de abril de 2011

Las primeras vacunas

Bueno, ha llegado el cumple-mes de Mario y ha hecho 2 meses. Parece mentira! Nos ha tocado ir al pediatra y todo va bien. Allí nos han dado el papelito para las vacunas y resulta que teníamos que ir a ponérselas ese mismo día, porque si no el dichoso papelito no nos valía.
Así que nos hemos ido a un centro de salud cercano en el que sí tienen enfermera pediátrica que pone vacunas. Al final decidimos ponerle la del rotavirus, esa la hemos comprado en la farmacia y la hemos llevado nosotros (hasta la hora de la vacuna, hay que guardarla en la nevera), porque como no es obligatoria, no te la financian. Ya que estábamos en la farmacia, hemos aprovechado para comprar Apiretal, porque es probable que tenga unas decimillas de fiebre estos días y es el antopirético que nos han recomendado para el niño.
Bueno, resumiendo mucho, le hemos dado el Apiretal justo antes de salir hacia allí., que teníamos hora a las cuatro de la tarde. Cuando hemos llegado, le han dado primero la del rotavirus que es oral (y por cierto, le ha gustado mucho) y luego le han puesto los 3 pinchazos, uno en una pierna y dos en otra. Se ha llevado un susto de muerte primero, un enorme disgusto después. No le había visto llorar tanto nunca, pobrecito.
Un consejo: cogedle en brazos justo al final, si le cogéis en medio, y luego le volvéis a dejar en la camilla, el disgusto es doble. Que cuando le cojáis, ya sea para consolarle definitivamente y no le vuelvan a hacer "cosas malas".
El resto de la tarde ha estado rarito, no se fiaba y no quería volver a dormirse, pero estaba cansado. Luego tuvo unas decimillas (menos mal que le dimos el Apiretal preventivo), se ha dormido más pronto de lo normal, ha estado toda la noche destempladillo y le hemos vuelto a dar Apiretal porque estaba con unas décimas otra vez. En general ha estado raro unas 36 horas, pero todo llevadero. Y una de las vacunas se le ha quedado un poquito enquistada, así que le hemos estado dando un masajito todos los días antes del baño para que le desapareciera el bultito.
Hasta los 4 meses, ya hemos pasado el trance.....

jueves, 21 de abril de 2011

Cuando los baberos se quedan pequeños....

El gordito (como le llamamos cariñosamente desde mi embarazao) crece por días. Todo él, así que nos hemos dado cuenta de que los minibaberos que veníamos utilizando desde que nació, con velcro en la parte de atrás, se nos quedan pequeños. Primero, porque no le abarcan casi el cuello y no le cierran bien. Segundo, porque antes le llegaban casi hasta el ombligo y ahora parece que le quedan de cuello de camisa. Así que hemos pasado a los baberos de "niño mayor" que teníamos guardados, más grandes y con lazada en vez de con velcro (un poco rollo ahora mismo, pero supongo que cuando sujete mejor la cabeza, serán más cómodos). A ver cuánto nos duran estos.
La táctica de organizar la ropa en la cómoda de Mario por tamaños e ir probando de vez en cuando la ropa del cajón siguiente funciona, si no lo hiciéramos, habría ropa que para cuando quisiéramos estrenarla, ya no le cabría....

miércoles, 20 de abril de 2011

Mocos

Los primeros días Mario estornudaba mucho, y con eso se fueron limpiando sus vías respiratorias, le salía de todo al pobre. Luego ya empezó a estornudar sólo con los cambios de temperatura, y con los días, comenzó a tener algún moco más normal (no "sucio" del parto) y a tener algunas noche un poquito de rinitis (lo que os conté del sonido de cerdito).
Por suerte en nuestra casa el ambiente no es muy seco, así que casi no le ha pasado más lo de la rinitis y no nos ha hecho falta usar un humidificador, pero con mocos si que ha seguido. 
Así que si es grande y está alcanzable, se lo quito con un bastoncillo de algodón. Pero solemos limpiarle una vez al día con suero fisiológico, utilizamos un envase monodosis por orificio nasal, con apretarlo por la parte de arriba sale a presión y con Mario tumbado de lado, eso le limpia la nariz estupendamente. Solemos hacerlo antes de darle el baño, sobre el cambiador de la bañera. Y no le gusta demasiado pero se ha ido acostumbrando y tampoco nos monta un drama.

Actualización: A una amiga le han surgido dudas, me explico mejor. Tumbas al niño de costado, y le sujetas con una mano sus bracitos y la cabeza (si no le sujetas, obviamente se mueve porque no es plato de gusto, y no se puede hacer nada). No hace falta sujetar las piernas, puede patalear y desahogarse. Para que vaya todo bien, la espaldita tiene que estar recta, es decir, toda la columna en línea y sin escorzos. Entonces se aprieta el tubito monodosis de suero dentro del orificio nasal que queda arriba. Si se hace bien, sale todo por el orificio que queda abajo, y arrastra los mocos consigo. Además el niño suele resoplar y termina de salir todo. Si se hace mal (porque el niño no estaba recto, porque no se ha apretado fuerte y el suero no ha pasado a presión o las dos cosas a la vez, al principio es normal porque se va con miedo), lo que suele pasar es que el niño se traga el suero y no le salen los mocos. Cuando se termina con el primer orificio, se da la vuelta al niño, y se hace con el otro.

martes, 19 de abril de 2011

Más problemas de tripita: gases

A las tres o cuatro semanas los reflujos nos dieron una tregua, Mario los sigue teniendo, pero mucho más llevaderos. Hemos estado tranquilos hasta las 6 semanas más o menos, pero al comenzar con los biberones de 150 ml, han vuelto los problemas, esta vez en forma de gases. En concreto, de cólicos por gases, casi siempre entre la cena y la recena, aunque a veces en otras tomas.
Después de un tiempo de prática, os dejo unos trucos que hemos visto que funcionan.

Para evitar los cólicos:
  • Antes de cada toma, un masaje I Love You (I-L-U), Colikind (5 bolitas disueltas en agua que le damos con cuentagotas, es homeopatía y le ayuda a expulsar los gases) y un ratito boca abajo para terminar de expulsar los gases de la toma anterior, por arriba y por abajo.
  • Durante la toma, paramos 2 ó 3 veces para que eche gases, tenemos que intentarlo en todas las posturas que nos sabemos hasta que lo consigue, pero hay que echarle paciencia.
  • Después de cada toma, más intentos de echar gases y unos 10 minutos de reposo, entre tiempo vertical en brazos y tiempo recostado a 45º.

En las tomas nocturnas aligeramos un poco esta rutina porque si no se espabila mucho y no se vuelve a dormir, por suerte en estas tomas no suele estar tan mal de gases (no sé si hay explicación científica, supongo que como está medio dormido y las hace más tranquilo, le sientan mejor).

Si ya tiene un cólico:
  • Se pasa muy mal rato, porque lloran mucho, y se nota que es de dolor (Mario ha llegado a quedarse afónico), se encogen, cierran mucho los ojitos y se desesperan porque no se lo resuelves. Pero sirve, además de intentar consolarles (mimos, canciones, brazos), los masajes I Love You, ponerles boca abajo y el calor seco. Nosotros se lo ponemos con una banda de farmacia, de estas que pueden meterse en el microondas o congelarse.

Por suerte a Mario como mucho le ha durado un cólico de estos malos una hora y media o dos. Y le han dado 3 ó 4 a la semana hasta que hemos empezado a tener cuidado con el tema y lo hemos podido reducir.

lunes, 18 de abril de 2011

El cambio de las 6 semanas

Hasta que ha cumplido las 6 semanas la vida de Mario ha sido "sencilla": comer; dormir (una vez que descubrimos el dudú, conseguimos que duerma un ratito como mínimo entre toma y toma); si el tiempo lo ha permitido, un paseo; y poco más. La mayor parte del día ha estado en su cuna y la interacción con nosotros ha sido sobre todo en las tomas, y a base de caricias, hablarle, cantarle y enseñarle la casa, algún juguete sencilo, etc.
De repente, al cumplir las 6 semanas, se ha notado un cambio enorme. Para empezar, Mario ha comenzado a sonreir, pero ya no lo hace como antes, como una mueca al terminar de comer o mientras dormía, ahora lo hace cuando algo le hace gracia! También ha comenzado a hacer gorgoritos, y la interacción con nosotros es mucho mayor. Ha comenzado a pasar la mayor parte del día despierto, ahora hace una siesta corta por la mañana y otra más larga (porque en este le seguimos poniendo el dudú) por la tarde. Se nota que lo ve todo mucho mejor, que entiende todo más y ha comenzado a aguantar algún ratito en la hamaquita (tantas horas despierto por el día no las puede pasar en la cuna). Por ejemplo, ahora cuando me voy a la ducha, lo pongo en el baño en la hamaquita y así me ducho más tranquila. Y él se lo pasa muy bien, le encanta estar en sitios diferentes de los habituales. Se cansa rápido, pero para cosas cortitas, y en la posición más recostada, la hamaquita es una buena alternativa. Yo he ganado mucho en movilidad....
En cuanto a la cuna, hemos comenzado a colgarle juguetes en los ratos que pasa despierto: un espejo (le encanta su hermano gemelo), un móvil sencillo, unas anillas. Se entretiene con ellos bastante rato y ha empezado a hacer esfuerzos para alcanzarlos con las manos, aunque todavía le cuesta mucho, se esfuerza pero pasan unos minutos hasta que consigue tocar lo que quiere, y yo creo que un poco de casualidad.
Así que ahora hemos cambiado un poco la rutina: después del desayuno nos quedamos un rato jugando en la cama (los cinco lobitos, juegos con las manos, canciones, antes le metía un ratito en la cama conmigo pero sólo le hacía cariñitos, ahora se lo pasa genial si hacemos más cosas), después uns siesta porque acaba agotado, el almuerzo, el paseo, la comida, otra siesta, un rato de juegos, la merienda, otro rato de juegos, el baño (ahora que le gusta y le relaja), la cena y a dormir. Le despertamos para le recena y a cruzar los dedos.... aunque de momento no pasamos de las 5 normalmente.

domingo, 17 de abril de 2011

La cuna

Nos han dejado una cuna pequeña, de estas que tienen un armazón de madera y una especie de saco que cuelga de él en el que va una lámina de madera como somier y el colchón. Es muy cómoda porque tiene ruedas y la podemos mover fácilmente por la casa.
Por el día la tenemos al lado de la ventana del salón, así Mario tiene luz. Además así está cerquita del radiador, y con esto, y si pega el solecito, no hace falta tenerle muy abrigado dentro de casa. Por la noche la tenemos al lado de la cama, en mi lado. Es lo más cómodo si hay espacio, porque así si pasa algo, ni siquiera tengo que salir de la cama para asomarme y ver lo que pasa. Ni tengo que levantarme para ponerle el chupete, que suele ser una de las cosas más habituales que necesita por la noche.
En cuanto a la ropa de cuna, tenemos puesto un hule para proteger un poco el colchón de los posibles reflujos y "escapes varios", Encima ponemos una sábana bajera ajustable y una funda de almohada. Sí, una funda, sin almohada. Es muy cómodo, porque si se mancha de leche o de babas, basta con cambiar esta funda y no hay que cambiar la bajera cada vez. Con un niño pequeño en casa la lavadora echa humo, pero con estos pequeños trucos, la verdad es que una se ahorra trabajo!
Y por encima, solemos ponerle una sábanita y depende del frío que haga, una mantita o toquilla. Al principio no hacía falta porque Mario estaba siempre con dudú, y no había que arroparle casi. Ahora ya sí que le arropamos, pero la verdad es que para él, conseguir sacar las piernas por encima de lo que pongamos es un juego, así que es mejor abrigarle a él directamente si hace frío que ponerle mucha ropa de cama encima.
Ahora que hemos empezado a ponerle juguetes en la cuna para que se entretenga en los ratos que pasa despierto, cada vez más, nos vienen muy bien unas anillas de colores (las típicas para que pueda jugar) que utilizamos para enganchar muñecos o el espejo a los lados de la cuna. Eso sí, tenemos un móvil precioso que no le ponemos porque el efecto es el contrario del que supone que debería tener: se vuelve loco con él. Lo dejaremos para más adelante.....

sábado, 16 de abril de 2011

Alimentación entre la semana 5 y los 2 meses

Al principio hemos seguido con los mismos horarios y con los bibes de 120 ml. En la semana 6 hemos hecho un cambio: por las noches hemos dejado de despertarle cada cuatro horas y hemos pasado a que sea él el que nos despierte. 
De momento nos ha seguido despertando cada cuatro horas, pero entonces hemos comenzado a darle la cena y la recena de 150 ml, y con eso hemos conseguido que algunos días aguante hasta las 5 o incluso hasta las 6 de la mañana. Y a partir de este momento, poco a poco hemos pasado a preparar todos los biberones de 150 ml, primero el desayuno porque se despertaba con mucha hambre y luego todos los demás.
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