viernes, 14 de octubre de 2011

Segunda visita a urgencias

Otra vez lo mismo, el pobrecito gordo se ha despertado muy temprano con tos de perro y dificultad para respirar. Así que a Urgencias, esta vez un poco menos preocupados.
Le han diagnosticado otra laringitis, le han vuelto a poner un aerosol (como la otra vez, con Budosanida), y nos han mandado Estilsona para tres días, de nuevo.
Y a casita a darle muchos mimos y a cuidarle para que se ponga bueno cuanto antes. Por lo menos, como la otra vez, parece que está hasta arriba de mocos y tos pero que no tiene fiebre, así que no se le quitan las ganas de reír y de jugar.

martes, 11 de octubre de 2011

Zapatos

Le hemos comprado a Mario sus primeros zapatos. Como no para quieto, ha empezado a resbalarse al intentar reptar, gatear y sobre todo, ponerse de pie. Además, empieza el frío, y así le abrigamos un poco los pies.
Hemos buscado las típicas botitas con velcro, con refuerzo en la puntera y en el talón, pero la suela muy flexible. Nos han recomendado que le sobre un dedo por detrás y aunque probárselas al principio ha sido un poco complicado porque encogía los pies, es cuestión de paciencia y de pillarle el tranquillo (hay que abrirlas bien, hacerle apoyar el pie, etc). ¡Lleva un número 20!
Salen un poco caras (para lo pequeñas que son y lo rápido que le va a crecer el pie....), pero el calzado es importante cuando empiezan a caminar, así que mejor no ahorrar en esto. Le hemos comprado unas que tienen varios colores, así de momento le pegan con todo.
Eso sí, ya hemos visto que es fácil perderlas por la calle, así que hemos inventado un mecanismo para cuando vayamos de paseo. Le pasamos un cordón de zapato por una de las argollas en las que se enganchan las tiras de velcro y le atamos un lazo al tobillo. Así si se quita una, se le queda colgando y no se cae al suelo. Hay que estar en todo.

domingo, 9 de octubre de 2011

Papilla para cenar (y para desayunar)

Últimamente hemos notado que Mario empieza a pasar de los biberones. Cada vez juguetea más con la tetina, protesta, se estira hacia atrás. Y en los últimos días si se lo toma bien, lo hace muy rápido y entonces protesta porque se ha terminado.
Así que hemos probado a sustituir el biberón de la cena por una papilla. Nos resistíamos porque da un poco de pena, pero hemos probado. Le hemos preparado una papilla con sus 240 ml de leche pero en lugar de poner los 4 cacitos de cereales que le poníamos al biberón, le hemos puesto 8 cacitos.
Los dos primeros días se la ha tomado en nuestros brazos, luego, como es muy incómodo, hemos pasado a la trona. Y parece, por los gritos y aspavientos que nos ha hecho, que el cambio le ha gustado. Está cenando mucho mejor y sin disgustos.
Por lo que en una semana o así, después de dos días en los que ha vomitado el desayuno casi entero (la verdad es que a Mario los biberones de leche o leche en su mayoría, nunca le han terminado de sentar bien), hemos probado también la papilla en el desayuno. En este caso le hacemos una papilla con 120 ml de leche y 4 cacitos de cereales, y los otros 120 ml de leche se los damos en vaso (no queremos que deje de tomar la cantidad de leche que estaba tomando hasta ahora, con lo que está creciendo, seguro que la necesita). Todo un éxito, no ha vuelto a vomitar y le sienta mucho mejor. Adiós a los biberones, qué rápido va todo.

sábado, 8 de octubre de 2011

Ya hemos probado la ternera

Pues eso, como ya tiene 7 meses y es lo que toca probar este mes, hemos preparado un puré con ternera, patata, judías verdes y zanahoria. Lo hemos hecho igual que los de pollo y pavo, 20 minutos en un cazo (todo fresco menos las judías que eran congeladas) y todo por la batidora con el caldo de cocción. Luego, a la hora de comerlo, con un chorrito de aceite de oliva.
Ni siquiera lo ha extrañado, como de toda la vida. Qué gusto, qué bien come.

viernes, 7 de octubre de 2011

Guardería, escuela infantil o como queráis llamarlo

Mario empezó hace más de un mes, cuando nos incorporamos al trabajo los dos después de las vacaciones. Hasta ahora no había escrito nada porque no me apetecía mucho, sé que tendría que decir que le ha venido muy bien, que juega con otros niños, que se ha espabilado, etc. Pero no es verdad, le llevamos porque no queda más remedio, si uno de los dos pudiera quedarse en casa sería la solución perfecta. 
Hasta ahora parece que ha sido peor para nosotros que para él, no se ha quedado ningún día llorando, sólo un par de días le hemos recogido y lo hemos encontrado triste o llorando, y si algún día ha estado rarillo allí ha sido más por los dientes que por otra cosa. Las cuidadoras son un encanto, y entre mi horario flexible, la voluntad de padreprimerizo y la ayuda de los abus, el gordito sólo pasa fuera unas horas, eso sí, que incluyen la comida del mediodía aunque intentamos que la siesta, aunque sea un poco tarde, ya la duerma en casa.
Cosas prácticas. En cuanto a adaptación, nos recomendaron que la hiciéramos rápida. Así que los dos primeros días estuvo entre 1 y 2 horas, hicimos mucho aspaviento con ir al cole, fuimos los dos a dejarle y a recogerle, fuimos paseando y cantando, le dejamos llevar su mochila, etc. A partir del tercer día ya se quedó prácticamente en su horario normal incluida la comida.
Allí hemos dejado una bolsa con pañales, toallitas y su cremita para el culete. Y todos los días llevamos y traemos una mochila con una muda de ropa completa (la ropa va marcada con su nombre, encargamos unas etiquetas para planchar en Prenatal), su vasito, su chupete y lo que pueda necesitar (gasas si tiene mocos, algo para morder si está con los dientes, etc). Lo demás se lo dan allí, incluida la comida. Aunque el primer mes la ha llevado de casa porque todavía no le habíamos introducido todos los alimentos.
Nos hemos acostumbrado a explicarle al llegar a su cuidadora todo lo que le ha pasado desde el día anterior, así está ubicada (cómo ha dormido, cómo ha comido, si ha hecho caca, etc). Y cuando le recogemos siempre nos dan una nota explicando cómo ha ido la mañana.
No le hemos notado grandes cambios desde que va, ni de hábitos ni de carácter. El cambio más grande, para peor, ha sido el de su salud. Todo el mundo nos ha dicho que el primer año es malo, así que supongo que será cuestión de mucha paciencia, pobrecito.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Hago lo que quiero

En cuestión de un par de días Mario ha perfeccionado tanto su técnica para reptar que puede plantarse donde le da la gana en unos segundos. Además, ya casi gatea, se sienta y se tumba sólo, ha aprendido a encender y apagar la lámpara del salón y a abrir cajones, lo coge todo (y se lo lleva a la boca para chuparlo entero si no estás rápido), se incorpora completamente en la hamaquita, se pone de pie en la cuna agarrándose a los barrotes,... Madre mía, nos faltan ojos y manos. Pero se pone tan contento con cada logro, que da gusto verle, cuando consigue algo difícil nos llama a grititos para que le miremos y tenemos que hacer un esfuerzo para no partirnos de risa. Todo el día "caca" y "pupa", porque lo que más le gusta es justo lo que no puede hacer claro. A ver si tenemos un rato y vamos poniendo artilugios para protegerle (enchufes, cajones y puertas, cosas tóxicas, etc).

domingo, 2 de octubre de 2011

Primera visita a urgencias

Esta mañana hemos tenido que pasar por el hospital por primera vez. Mario se ha despertado a las 7.00 de la mañana tosiendo como un perro y con unos ruidos muy raros al respirar, que parecía que hacía porque le costaba un poco coger aire. No tenía fiebre, y estaba contento, pero no nos han gustado nada las perspectivas y nos hemos ido a Urgencias con dudas de padres primerizos.
Allí nos ha atendido una pediatra que nos ha dicho que hemos hecho muy bien en llevarle. Por lo visto hay una "epidemia" de un virus que ataca a la laringe y hay muchos niños igual. Nos hemos tenido que quedar para ponerle un aerosol, y luego nos hemos ido para casa. Tenemos que estar tres días con unas gotas que llevan cortisona y nos ha recomendado un jarabe para la tos por si le da muy fuerte.
El aerosol no ha sido un trauma para Mario, como le tenía en brazos y lo estaba mirando todo alucinado, no se ha disgustado, al revés, parecía que le habíamos llevado a una especie de parque de atracciones raro (además, habiendo otros niños a los que mirar, él encantado). Excepto cuando con esos deditos que tiene, ha cogido una goma de la mascarilla (que estaba anudada porque le quedaba enorme), la ha estirado sin que yo me diera cuenta (preocupada como estaba de que estuviera cómodo y no se asustara con la situación) y cuando la ha soltado, le ha dado en la carita. Eso sí que ha sido un disgusto, menos mal que otra madre me ha dicho que le podía poner el chupete debajo de la máscara, y con eso y una canción, se ha calmado otra vez.
La verdad es que ha sido un susto, pero bueno, parece que Mario no se encuentra muy mal y que el aerosol le ha mejorado mucho. Lo mejor es que no parece que le esté subiendo la fiebre, con lo mal que lo pasó hace unas semanas con la faringitis, sólo de pensar en empezar otra vez se me pone mal cuerpo. Parece que a partir de ahora vamos a tener una -itis al mes. Qué pena, con lo pequeñito que es todavía. 

Actualización: Estos días ha ido mucho mejor de la garganta, pero esta otra vez congestionado hasta arriba (así que lavados con suero cada dos por tres otra vez) y está con la tripilla mala, un poco suelta y vomitando. Así que hemos pasado a alimentación más bien líquida hasta que le hemos visto mejor.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Qué suerte

Es lo que nos dice todo el mundo con Mario. Y la verdad es que nosotros también lo pensamos, está sano, siempre riendo y feliz, se porta estupendamente. Pero la verdad es que las dos veces que alguien nos ha dicho que lo estamos haciendo muy bien, nos ha hecho mucha ilusión, porque algo tendremos que ver nosotros ¿no? Parece que esto es como una lotería, pero supongo que hay cosas que también dependen de cómo lo hagas, no sólo de la suerte.....
Entradas relacionadas