martes, 15 de marzo de 2011

El cordón umbilical

Cuando nos trajimos a Mario del hospital venía con una pincita que le sujetaba el trocito que le quedaba de cordón después de cortárselo. Sólo teníamos que doblarle el pañal por delante para que no se lo tapara, de manera que con el aire, y lavándolo con agua y jabón suave un par de veces al día (es muy importante secarlo siempre bien), se caería.

No nos dimos cuenta de que la pincita tenía varias posiciones, así que se le secó la herida por unos sitios sí y por otros no, ya que no la fuimos moviendo. Así que a los 10 días cuando se le cayó, se le quedó una parte "tiernita" dentro del ombligo. Pero bueno, seguimos con agua y jabón y haciendo un par de curas al día con alcohol de 70º, y en unos días más se le ha quedado un ombligo perfecto....

jueves, 10 de marzo de 2011

El día y la noche

Desde el día que llegamos a casa hemos intentado que Mario distinga el día de la noche, y con una rutina muy sencilla no ha costado casi nada.
Entre las 8 de la mañana y las 20 de la tarde/noche, para Mario es de día. Esto significa:
  • Que está en su cuna pero en la habitación en la que nosotros estamos, el salón. Por lo tanto, con luz y con ruido. En concreto ponemos la cuna al lado de la ventana y de la calefacción, así tiene luz y está calentito.
  • Que las tomas son en la misma habitación en la que estamos, en el sofá, le hablamos, jugamos con él, le cambiamos el pañal con normalidad, etc.
Sin embargo, entre las 20 de la tarde/noche y las 8 de la mañana, para Mario es de noche:
  • La cuna está en nuestra habitación, que es donde duerme el niño estos primeros meses. Está a oscuras y en silencio. Los primeros días la pusimos a los pies de la cama, porque se encargaba más su papá de él y además así el niño y yo estábamos más tranquilos (yo oigo cualquier ruidito que hace y ya me preocupo, y parece que él me huele...). Luego ya la hemos puesto en mi lado porque nos era más cómodo.
  • Las tomas son en la cama, casi no le hablamos, si le decimos algo es con susurros, nada de juegos. Y si sólo tiene un poco de pis, no le cambiamos el pañal en las tomas de madrugada. Mientras tenga el culo sequito, mejor no espabilarle.
Haciéndolo así, en seguida nos hemos dado cuenta de que se comporta diferente por el día y por la noche, y que es más fácil que vaya cogiendo una rutina "normal". Como cuando la acostamos a las 20 nosotros todavía no nos acostamos con él, hemos comprado uno de estos walkie-talkies para bebés  (los más sencillos, se trata sólo de escucharle si le pasa algo, se queja o llora) y así cenamos tranquilos y podemos ver un rato la tele sin tener que preocuparnos de si nos necesita para algo.

martes, 8 de marzo de 2011

Alimentación la primera semana

Como ya os he dicho en la última entrada, al final no he podido darle el pecho a Mario por motivos de salud. No es lo que quería, y me he sentido un poco mal al principio pero hay que verle el lado bueno a todo: esto me va a permitir descansar más y recuperarme antes. Y además el padre está muy contento porque se puede involucrar igual que yo en la alimentación.
Esta primera semana hemos seguido una norma muy sencilla que nos recomendaron en el hospital cuando nos dieron el alta: en cada toma debe comer (orientativamente claro) el día que tiene seguido de un cero y las tomas son cada 3 horas religiosamente. Es decir, si tenemos que despertarle (porque suele dormirse entre toma y toma si todo va bien), lo hacemos, tanto de día como de noche.
Por lo tanto ha comido 30 ml su día 3 (el primero que hemos pasado en cada y que ya no le he dado el pecho), 40 ml su día 4, 50 ml su día 5, 60 ml su día 6 y 70 ml su día 7. Como la progresión es muy rápida, nos hemos tomado las cantidades como una orientación, obviamente el pobrecito no se termina siempre el biberón. Pero la verdad es que en muchas tomas sí. Es fácil saber cuándo no quiere más, en esos casos, tranquilos, ellos mismos se van regulando, no pasa nada porque no termine los biberones. Una indicación clara de que está comiendo bien: que empapa como mínimo 4/5 pañales al día de pis, eso significa que se está alimentado/hidratando correctamente.
Para nosotros el horario de tomas mejor es 8-11-14-17-20-23-2-5-8, así cuadramos bien nuestras comidas, sueño, etc. Para llegar a él sólo hemos tenido que adelantar unos 15 minutos el primer día de casa algunas de las tomas para cambiar el horario que Mario traía del hospital. 
Lo único, hay que tener mucha paciencia con ellos los primeros días: se cansan de succionar, se atragantan de vez en cuando, se duermen, juegan un poco con el biberón. Mario aprendió a hacer descansitos para no atragantarse cuando tenía 5 días, hasta ese momento, le sacábamos el biberón de vez en cuando porque tragaba demasiado y no sabía parar. Pero a partir del día 5, él mismo se para con la tetina dentro de la boca para tragar bien y respirar un poco, así que ya no tenemos que preocuparnos por eso.
Y una curiosidad: en esta primera semana se le ha formado un callito en el labio superior (centrado y muy redondito) de succionar.
Una toma (cambio de pañal incluido) pueden ser entre 20 y 40 minutos. Así que, cogeros posturas cómodas para vosotros y para ellos, porque si no estáis cómodos no vais a disfrutar, y es un momento muy bonito. El cojín de lactancia es muy cómodo, se puede usar de muchas maneras diferentes para las tomas y es un apoyo muy bueno para no soportar todo el peso del niño.

sábado, 5 de marzo de 2011

Nuestro primer paseo

Hoy hemos salido a la calle Mario y yo por primera vez desde que volvimos del hospital. Hace 6 días, cuando Mario nació, nevaba, pero hoy ha lucido un sol espléndido y no hacía mucho frío, así que no teníamos excusa.
Hemos ido su papá y yo, y los abuelos (mis padres): toda la familia. Una media hora, que yo todavía me voy arrastrando, pero que maravilla sentir el solecito y el aire fresco. Y quitarme el camisón por unas horas, y parecer una persona normal (o medio normal, dado mi color verdoso....).
Mario ha ido despierto al principio y luego ha terminado agotado y se ha tenido que rendir (lo que le cuesta cerrar los ojos y perderse algo, este niño apunta maneras) y dormirse, estaba precioso. A ver si a partir de ahora podemos salir a pasear todos los días un rato, por lo menos cuando no haga muy mal tiempo.

P.D. Antes de salir haceros bien con el carrito del niño (las instrucciones no suelen ser muy explicativas, pero basta con tocar por todas partes y apretarlo todo para descubrir todos los mecanismos), hemos estado girando a riñón todo el paseo para descubrir al llegar a casa que las ruedas delanteras tienen una pestaña de bloqueo que no dejaban que giraran, obviamente, desbloquéndola, todo va como la seda, ejem. Menos mal que cogimos uno sencillo.

viernes, 4 de marzo de 2011

El desembarco en casa

Bueno, que nadie se agobie, llegar a casa es una mezcla de todo tipo de sensaciones, buenas y malas. Pero en unos días todo la familia se va acostumbrando a la nueva situación. Y sobre todo, las mamis, tenéis que descansar todo lo que podáis, que si uno se encuentra mal, lo ve todo muy negro. Dejad que os ayuden y olvidaros un poco de todo lo que no seáis vosotras, el niño y el padre. Lo importante es estar sanas y fuertes, que lo demás se arregla todo con el tiempo.
Para nosotros lo importante ha sido: "Un sitio para cada cosa y cada cosa en su lugar. Una hora para cada cosa y cada cosa a su hora". Sin tomarlo al pie de la letra, claro, que nuestra casa tiene 40 metros cuadrados y con un niño de 3 días no se pueden hacer muchos planes...
Cosas importantes:
  • Decidir dónde va a estar el niño por el día y por la noche.
  • Decidir los horarios que váis a intentar seguir.
  • Intentar coger una rutina para el sueño, el baño, la alimentación, etc. La del niño, pero también la vuestra. Tened en cuenta que aunque el padre se coja la baja, se le va mucho tiempo en hacer papeleos y en las compras/recados imprevistos de última hora (por ejemplo, yo al final no he podido darle el pecho a Mario y su papá ha tenido que salir corriendo a comprar biberones y leche en cuanto hemos llegado a casa del hospital!!).
Muchas cosas las tendréis preparadas y pensadas de antes (es lo mejor), pero luego hay que irse adaptando sobre la marcha.Y sobre todo, los primeros días fijaros mucho en el niño y en sus reacciones, eso ayuda a saber lo que le viene mejor, por qué llora, que le gusta y qué no le gusta, etc.

Canastilla del bebé: Qué llevar al hospital

Ahora que ha pasado todo, hemos acertado bastante, pero nos han sobrado y faltado algunas cosas, así que por si os sirve de ayuda, con lo que sé ahora me llevaría (teniendo en cuenta que Mario ha nacido en Febrero y con nieves en Madrid):
  • 4 bodies de algodón de manga larga.
  • 4 pijamitas (que se abrochen por delante y que cojan los pies, así os ahorráis patucos y calcetines, y van con los pies siempre abrigaditos).
  • Un par de gorritos de algodón.
  • Unos calcetines para las manos (para que no se arañe, las manoplas no valen para nada, se las quitan) y una lima de uñas suave por si os atrevéis a hacerlo allí mismo.
  • 4 baberos.
  • Pañales de la talla de recién nacido, toallitas para el culete, una esponjita y una palangana pequeña. Estas dos últimas cosas se quedan negras por el meconio, las vais a tirar en cuanto lleguéis a casa, que no sean las definitivas.
  • Una toquilla, una mantita y una toalla.
  • Un cepillito para el pelo (aunque sólo sea para ver la cara de gustito que ponen cuando se lo pasas por la cabecita, como los de bebé son tan suaves, les hace cosquillitas).
  • Un chupete.
  • Una sabana o tela de algodón para hacerle el dudú o envoltorio.
  • Un osito o muñeco de peluche que le haga compañía en la cuna, que se les ve muy solitos en esas cunas tan grandes y vacías.....
Y poco más, con esto, si os quedáis las 48 horas de rigor, más que suficiente. Y recordad, si tenéis que volver en coche, el cuco o el portabebés (y las instrucciones para engancharlo al asiento o la lección aprendida de antes). Por nuestra experiencia, mejor el cuco para que vaya tumbadito.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Las primeras 48 horas (y II)

En estos dos días en el hospital Mario ha estado con nosotros en todo momento, la verdad es que es un "ahí os apañéis" desde el principio. Por lo que se han agradecido mucho las clases de pre-parto, la verdad, no te ayudan mucho.
Se han llevado a Mario tres minimomentos (siempre con su padre) para:

  • Pesarle, medirle, asearle un poco y vestirle, al rato de subir del paritorio. Le trajeron ya en la cunita en la que ha estado los dos días.
  • Hacerle la primera prueba del talón (un pinchacito para detectar enfermedades metabólicas).
  • Y el segundo día, para bañarle por primera vez. Cuando ha vuelto a la habitación todavía le duraba el colorado, por lo visto ha sido un disgusto horrible y no le ha gustado nada, simplemente estar sin pañal no le gusta, así que lo del baño.... 
Y se han pasado por la habitación para hacerle las pruebas de audición y diferentes controles (temperatura, movilidad, etc) para ver que todo iba bien.
¿Cómo ha ido vestido Mario en el hospital? Pues con un body de manguita larga de algodón y un pijamita. Habíamos traído un gorrito de algodón, pero lo ha llevado poco porque la calefacción estaba alta y se notaba calor. De hecho en la cuna no ha estado muy arropado, no hacía falta. Mario ha tenido un poco de rinitis estos dos días (se nota porque al respirar hace ruido de cerdito y suena horrible), pero nos han dicho que era de la sequedad del ambiente por la calefacción, que se le pasará cuando lleguemos a casa.
Y le pusimos unas manoplas para que no se arañara la cara justo al principio, porque tiene las uñas muy largas. Pero se las quita muy rápido. Así que al final se ha arañado, que se le va a hacer. En cuanto lleguemos a casa le limo las uñas (al principio no se pueden cortar, son muy delicadas, pero limar con cuidadito sí se puede). Si no va a terminar hecho un ecce homo, todo lleno de arañazos.
Pasadas las 48 horas nos han dado el alta y hemos salido a la calle los tres juntos por primera vez. Da un poco de respeto, se le ve tan delicado!! Le hemos abrigado bien porque estaba nevando y nos hemos ido en coche. Menos mal que habíamos mirado la semana de antes del nacimiento cómo enganchar el portabebés al asiento del coche... no era el momento de hacer experimentos.
De todas formas hemos hecho mal, tendríamos qiue haber traído el cuco, porque es tan pequeñito que se ha escurrido hasta abajo y ha ido todo el viaje arrugadito. En horizontal hubiera ido mucho mejor. Pero bueno, como iba dormido, no se ha dado ni cuenta.

martes, 1 de marzo de 2011

Las primeras 48 horas (I)

Para nosotros estas primeras 48 horas han sido en el hospital. Mario ha nacido por parto natural un lunes a las 13.30 y nos han dado el alta el miércoles al mediodía porque los dos estábamos bien (él mejor que yo, porque el parto fue muy complicado después de un embarazo también un poco complicado, pero esto es otra historia).
La verdad es que no veíamos el momento de irnos a casa, el hospital es una locura y no se está nada bien, pero bueno, hay que tener paciencia.
Os cuento todo cómo ha ido todo, más bien lo cuenta mi marido, porque yo me he encontrado tan mal, que se ha tenido que encargar casi de todo, yo más bien he mirado...
Nada más subir del paritorio a la habitación hemos intentado que Mario comiera de mi pecho por primera vez. Y la verdad es que con un poco de cariño y de paciencia, en 5 minutos ya había aprendido.
Lo hemos hecho como nos enseñaron los cursos de pre-parto, el niño y yo tumbados de lado en la cama porque estábamos muy cansados. Su papá le ha empujado un poquito contra mi pecho y yo le he ofrecido el pezón con los dedos en forma de "C". En seguida se ha puesto a succionar, pero el pobre se ha cansado en seguida y hemos tenido que darle un descando antes de pasar al otro pecho.
El primer día hemos seguido con esta postura, el segundo día, que yo ya me podía sentar, lo hemos hecho conmigo sentada y Mario en mis brazos, y todo ha ido bien también.
Truquillos:
  • Nos han dicho que tiene que estar más o menos 15 minutos en cada pecho, pero se duerme mucho antes. Le cambiamos el pañal entre un pecho y otro para espabilarle un poco. Cuando está con un pecho, le tocamos los pies y la carita, le hablamos, hacemos un poco de ruido. Y sobre todo, le tenemos medio desvestido, porque si no nota un poco de fresco no hay manera. Aún así en alguna toma no ha durado más de 10 minutos en cada pecho (sobre todo le cuesta el segundo, que ya está agotado).
  • Le hemos sacado los gases después de un pecho y del otro. Para Mario lo que mejor ha funcionado al principio es sentarle con las piernecitas colgando en una de nuestras piernas, de perfil. Y sujetarle la carita por debajo, estirando un poco su boquita como si quisiéramos que sonriera. Si al mismo tiempo tiramos un poco de él hacia arriba, se queda estiradito y le frotamos la espalda o le damos unos golpecitos con la otra mano. Frotar un poco el costado izquierdo es infalible.
Estos dos primeros días estaba muy cansado, así que ha habido que despertarle para comer. Cada tres horas, religiosamente, porque nació un poco bajo de azúcar después de un parto muy largo.
El segundo día he empezado con problemas de salud y necesitaba descansar, así que para poder saltarme alguna toma, nos han dado las enfermeras unos mini-biberones de leche materna que se toman en frío y que le han gustado mucho. Ellas nos han marcado lo que el niño tenía que comer. Aunque nos han dicho que el primer día son más o menos 10 ml en cada toma, y el segundo día unos 20 ml en cada toma.
Mario ha estado todo el tiempo durmiendo entre toma y toma, sólo ha estado despierto para las comidas o cuando había que hacerle algo. Y ha llorado muy poquito, sólo cuando le han hecho alguna perrería o cuando se ha hecho caca.
El meconio (esa caca negra de las primeras horas que viene de sus últimas comidas de líquido amniótico) es asqueroso. Parece alquitrán, es muy oscuro y pegajoso. Así que en cuanto lo suelta, se pone a llorar para que le cambiemos, debe estar muy incómodo. Se quita bien con un par de toallitas y con una esponjita y agua caliente. El problema es que lo peor que le puedes hacer a Mario estas primeras horas es dejarle sin pañal..... Se pone hecho una furia! Ni que lo llevara de toda la vida. Así que está llorando desde que hace caca hasta que está con su pañal limpio otra vez. Lo que hace que en unos cuatro cambios, seamos unos maestros en quitar pañal-limpiar-poner pañal en cuestión de segundos.

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